Semillas: Quinoa

¡Buenas y ricas tardes! 
Ayer les enseñaba la receta de pavo con quinoa y a raíz de ello me he dado cuenta de que hay muchas personas de mi entorno que no sabían de su existencia y que tras descubrir lo rápido que se cocina y lo sana que es se han lanzado a probarla.
Por ello, hoy les hablo un poco más de este elemento que tantos beneficios nos aporta.

La Quinoa es una semilla procedente de Los Andes aunque podemos usarla como haríamos con un cereal. Está compuesta mayormente por fibra e hidratos, una parte de proteínas y un pequeño porcentaje de grasa. También tiene omega 3 y omega 6, es rica en potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro y zinc. De vitaminas tiene B y E. No contiene gluten.
Es de gran utilidad en personas celiacas, que estén en proceso de adelgazamiento, vegetarianas, deportistas o que padezcan estreñimiento.
 
Hay que tener en cuenta que tiene un sabor muy amargo ya que está cubierta de una capa de saponinas. Para eliminar este sabor debemos primero meterla en un escurridor bajo el agua del grifo sin parar de revolver las semillas durante 2 o 3 minutos. NO hay que dejarlas en remojo, simplemente lavar y enjuagar.
Posteriormente cocinarlas es tan fácil como cocinar arroz (de 15 a 20 minutos). En un caldero ponemos una porción de quinoa por dos de agua (o de caldo si lo prefieres) y dejamos que se caliente. Cuando empiece a hervir bajamos el fuego un poco y tapamos con la tapa. Desde que se evapore el agua podemos parar el fuego. Veremos que pasará a ser transparente, eso significa que ya está lista. Colamos por si queda algo de líquido ¡y lista para comer!
 
Se puede usar en ensaladas, como acompañamiento de verduras e incluso en postres.
¿Ya la conocían? ¿Qué les parece? ¡Hasta pronto!
 

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